martes, 31 de julio de 2012
divertidamente azul
rascarme un poquito la espalda con mucho cuidado porque la última vez que me traté de sacar una costra, la costrita se cayó y de ahí salieron tantas mariposas que tuve que gritar ¡ayuda! y me sentí como parte de los beatles, y las mariposas inundaron toda la habitación y veía alas y veía antenitas de mariposas grandes y gordas y veía las patitas de las mariposas chiquititas recién abandonando su etapa de crisálida y yo las miraba perdida tan perdida que ya no me veía las manos no me veía los ojos porque ahora yo era mariposa también y volaba y también tenía alitas y también antenitas y yo ya no pensaba solo me desprendía de mi antigua piel de oruga y ya no era un cuerpo inerte envuelto en seda dorada y brillante era una mariposa alada que jugueteaba entre las alas envuelta en millones de azules violáceos
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